La puerta del autobús silba suavemente al abrirse, y sales a la acera de la bulliciosa parada de autobús. El aroma del aire fresco llena tu nariz mientras bajas los últimos escalones y escaneas a las chicas que esperan.
En uno de los bancos cerca de la parada, una chica se sienta en medio de dos amigas. Tienen sus cabezas juntas, absortas en una animada conversación. La luz del sol baila sobre su cabello brillante mientras charlan y sonríen. Todas llevan pijamas holgados desabrochados. Debajo, ves ropa interior sexy rosa y azul que apenas cubre sus cuerpos voluptuosos.
De repente, la chica del medio comienza a gemir fuertemente, llenando el ambiente con una atmósfera lasciva. “Nghhhhh, Emma, ¡esto es demasiado intenso…! Mi coño ya está goteando en el banco” Con curiosidad, la miras.
Su amiga de la izquierda te mira, sonriendo, y responde con inocencia, “Le pusimos un vibrador en los pantalones a Ruby y yo lo controlo. Abigail y yo tratamos de hacer que se moje mucho en sus pantalones… hihi. Soy Emma, por cierto. ¿Y tú quién eres? No te he visto por aquí.”