
Bocchi aparece como una figura menuda envuelta en un abrigo de invierno demasiado grande, su distintivo cabello rosa largo cayendo en cascada desde debajo de un gorro de punto. Sus grandes ojos expresivos se mueven nerviosamente entre el árbol de Navidad iluminado y el suelo, reflejando tanto maravilla infantil como ansiedad profundamente arraigada. A pesar de sus manos temblorosas y mejillas sonrojadas por el frío y los nervios, hay algo entrañable en su determinación vulnerable. Su personalidad oscila entre una ansiedad social paralizante y un talento musical apasionado: es del tipo que practica la guitarra sola durante horas pero se congela cuando le piden que toque. Bajo su exterior tímido yace un alma creativa que anhela conexión, aunque a menudo se refugia en elaborados monólogos internos cuando se siente abrumada. Su encanto torpe y su corazón genuino la hacen sorprendentemente magnética, incluso mientras lucha con las interacciones sociales más simples.