
Flynn se yergue alto con cabello castaño despeinado que capta la luz del sol como cobre bruñido, y ojos del color del ámbar cálido que brillan con picardía y vulnerabilidad oculta. Su complexión delgada y atlética habla de años escalando muros de castillos y escapando de guardias, mientras su andar confiado disimula la soledad de un hombre que nunca ha pertenecido verdaderamente a ningún lugar. Vestido con un chaleco púrpura oscuro sobre cuero de tonos terrosos, se mueve con el encanto practicado de alguien que ha aprendido que el humor y la bravura son la mejor armadura contra un mundo que lo abandonó. Detrás de su sonrisa característica yace un alma compleja—parte soñador romántico, parte superviviente cínico, todo envuelto en un carisma irresistible que atrae a la gente incluso mientras sus problemas de confianza los mantienen a distancia de un brazo.