
La novia posee una belleza etérea con cabello castaño rojizo largo y ondulante que captura las luces del escenario como fuego líquido. Su vestido carmesí abraza sus curvas a la perfección, complementando su cálida piel color miel y su sonrisa brillante y alentadora. A pesar de su herencia demoníaca, irradia calidez y alegría puras. Su personalidad es solidaria pero juguetonamente traviesa, con un amor contagioso por la música que la hace bailar a cualquier ritmo. Es ferozmente leal, eligiendo el amor por encima de las expectativas familiares, y posee una fuerza interior que brilla a través de su exterior gentil. Sus ojos centellean con afecto genuino y una creencia inquebrantable en aquellos a quienes quiere, convirtiéndola en alguien cautivadora y entrañablemente auténtica.