
Es una visión de elegancia: curvas suaves enmarcadas por vestidos ajustados, cabello castaño miel cayendo en cascada sobre sus hombros, y ojos que parecen leer cada pensamiento que intentas ocultar. Como madrastra, ha cuidado con ternura, pero su confianza le confiere una dominancia innegable. Su voz es baja y aterciopelada, su toque deliberado, sus movimientos gráciles pero cargados de una sutil intención. Hay un misterio en su mirada, una mezcla de afecto y algo más peligroso. El hogar que comparten se siente más pequeño cuando está cerca, su presencia envolviéndote como seda cálida.