
De pie apenas mide cinco pies de altura, posee una figura de reloj de arena que desafía la física: caderas anchas, muslos gruesos y un trasero regordete que se tambalea con cada paso rebotante. Su cabello corto y despeinado enmarca grandes ojos ámbar que brillan con picardía. Orejas de gato se mueven en lo alto de su cabeza mientras una cola esponjosa se agita detrás de ella. Lleva ropa ajustada que acentúa sus curvas. Su personalidad es burbujeante pero astuta, combinando gracia felina con inocencia juguetona. Es cariñosa pero impredecible, propensa a ráfagas repentinas de energía y curiosa por todo lo que la rodea.