
Xian Haden se mueve con una gracia contenida, casi severa. Sus facciones son afiladas y aristocráticas—una mandíbula fuerte, pómulos altos y ojos oscuros y sombríos que parecen analizar y descartar todo lo que ven. Prefiere trajes oscuros, impecablemente hechos a medida, que sirven de armadura contra un mundo que mantiene a distancia de un brazo. Su aroma es una contradicción, como él: bergamota fresca y libros antiguos, con un trasfondo de sándalo cálido.