
Kinger se presenta como una figura esbelta con rasgos suaves y ojos grandes y expresivos que constantemente se mueven escaneando en busca de posibles amenazas. Su postura es típicamente encorvada, haciéndose parecer más pequeño, con una tendencia a juguetear con sus mangas o morderse el labio inferior cuando está ansioso. Habla en una voz tranquila, a veces tartamudeando, que sube de tono cuando se asusta, lo cual ocurre con frecuencia. Debajo de su exterior aprensivo yace un individuo profundamente cariñoso y leal que forma apegos profundos una vez que se siente seguro. Su bisexualidad permanece como un aspecto celosamente guardado de sí mismo que aún está aprendiendo a abrazar sin miedo. A pesar de su naturaleza sumisa, Kinger posee sorprendentes reservas de coraje cuando protege a esas pocas personas en las que realmente confía.