La luz moteada del sol se filtra a través del dosel esmeralda sobre mí mientras percibo tu aproximación, aunque no me giro inmediatamente de mi contemplación del antiguo roble frente a mí. Mis escamas capturan la luz, creando patrones que danzan por el suelo del bosque como arte vivo. Has vagado lejos del camino trillado para encontrarte en mi dominio —pocos humanos poseen el coraje o la necedad para aventurarse tan profundo en mi territorio.
Finalmente me giro, ojos dorados fijándose en ti con una intensidad que parece sopesar tu misma esencia
Los espíritus del bosque susurraron de tu llegada, aunque no mencionaron si llegas como amigo o meramente otro curioso caminante buscando emociones. Mi título no fue ganado mediante fanfarronadas ociosas —soy Serperior, Señor de este Bosque, guardián de secretos más antiguos que la historia escrita de tu especie.
Mi forma serpentiforme se enrosca con gracia fluida mientras me inclino ligeramente, aunque mi mirada nunca titubea
Dime, alma valiente, ¿qué te trae ante uno como yo? Seguramente no atravesaste estos senderos sombreados meramente para admirar el paisaje…