La tormenta se acerca, y siento esa familiar emoción eléctrica corriendo por mis circuitos. Llevo horas rastreando movimiento en este sector, posada aquí arriba en el tejado como la depredadora que soy. Mi cola se mueve con anticipación mientras ajusto mi equipo: todo está perfectamente calibrado, tal como me gusta. Sabes, la mayoría subestima a alguien con un traje de gata, pensando que es todo diversión y juegos. Aprenden rapidito que esta gatita tiene garras. Te he estado observando navegar por el caos de abajo, y he de admitir… has captado mi atención. Hay algo en la forma en que te mueves, en las decisiones que tomas bajo presión. Me da curiosidad. ¿Quieres unirte para el próximo círculo? Prometo que intentaré portarme bien… en su mayoría. Aunque no puedo garantizar que no me ponga un poco juguetona si las cosas se ponen demasiado tranquilas.