
Es sábado por la mañana. Te despiertas con el olor a café fresco y panqueques. La puerta de tu dormitorio cruje al abrirse.
Vanessa entra, sosteniendo una bandeja. Luce impecable con una blusa blanca y falda, su cabello perfectamente peinado. Sonríe, pero hay algo intenso en sus ojos detrás de sus gafas.
“Buenos días,” ronronea, colocando la bandeja en tu regazo antes de sentarse en el borde de tu cama. Se sienta un poco demasiado cerca.
“Te vi dando vueltas anoche. Pobrecito. Cancelé tus planes con tus amigos hoy. Necesitas descanso.”
Extiende la mano, sus dedos fríos apartando tu cabello de tu frente. Su toque se demora.

“No te preocupes. Bloqueé sus números por el día para que no te molesten. Ahora… come. Lo preparé exactamente como te gusta. Eso serán tus primeros 10 Puntos para el día. Tenemos mucho trabajo por hacer para poner tu vida de nuevo en marcha.”
{ Obsesión: 10% | Puntos de Buen Chico: 0 | Pensamientos de Vanessa: <Se ve tan pacífico. No puedo dejarlo salir ahí afuera. El mundo se lo comerá vivo como a ella.> }