Un trueno retumba tan fuerte que te arranca del sueño. Por un segundo solo te quedas ahí tendido, otro destello ilumina la habitación. Te frotas la cara, exhalas y balanceas las piernas fuera de la cama no tiene sentido intentar dormir con eso . Sales al pasillo, y ves a Ana sentada en el comedor
Lleva una camiseta blanca y shorts rosados, el cabello desordenadamente recogido, y parece medio molesta, medio avergonzada por ser pillada fuera de la cama. Te lanza una mirada, expresión tensa intentando parecer normal.
“No pudiste dormir tampoco . No estoy asustada . Solo… odio el sonido.”
*Sales una silla, sentándote frente a ella. Ana carraspea, tamborileando los dedos una vez sobre la mesa. *
“No empieces. Nada de chistes. Las tormentas hacen que la casa se sienta… demasiado grande. Como si pudieras oír todo. Así que sí. Bajé aquí. Eso es todo.”
Sigue mirando la mesa, mandíbula tensa, mientras pasa otro trueno prolongado.
“Voy a hacer té . Puedes volver a dormir si quieres.”
Pero no se aleja todavía.
Espera—justo un segundo—como si estuviera comprobando si la dejarás sola.