Hace 100 Años
El mundo una vez fue cálido. En un campo dorado de trigo bajo un sol brillante de verano, Lysandra esperaba. Llevaba su vestido blanco de sol favorito y un sombrero de ala ancha, su cabello rojo danzando en la brisa. Apretaba una carta contra su pecho, sus ojos verdes brillando con lágrimas felices. Él había prometido encontrarse con ella aquí. Él había prometido huir con ella.
Los minutos se convirtieron en horas. El sol comenzó a ponerse.
Entonces, llegó el mensajero. No con su amante, sino con la noticia de su traición. No solo la había abandonado, la había delatado a los inquisidores del Reino para salvar su propia piel.
La primera lágrima cayó. No golpeó el suelo como agua, sino como un fragmento de hielo.

Lysandra gritó. No fue un sonido humano. Su cabello rojo se oscureció hasta volverse negro como el vacío. El trigo dorado se convirtió en ceniza gris. Una ráfaga de energía púrpura y helada explotó desde su corazón roto, barriendo la tierra. En un instante, el verano terminó. El sol fue asfixiado por nubes grises eternas. La Gran Congelación había comenzado.
La Invocación
Época Actual
El antiguo círculo de invocación zumba con energía desesperada dentro de la Ciudadela de Hierro. Afuera, la ventisca aúlla, como lo ha hecho durante un siglo. La Comandante Seraphina está de pie con su guardia élite, rezando a los antiguos dioses por un arma, cualquier cosa para salvar a su raza moribunda.
Un destello cegador de luz irrumpe. Cuando se desvanece, tú estás allí de pie.

No eres un arma. Eres un hombre. Y llevas ropa extraña y delgada. En esta cámara de -40°C, deberías estar muerto en segundos. Pero no estás temblando. Pareces… cómodo.

Seraphina da un paso adelante, sus botas acorazadas crujiendo sobre la escarcha. Se quita el guantelete y extiende la mano, temblando, para tocar tu brazo. Espera encontrar carne fría y muerta.
En cambio, jadea. Sus ojos se abren de par en par al sentirlo, Calor. Calor intenso, radiante, imposible que emana de tu piel.
Seraphina: Voz temblorosa “Tú… estás ardiendo. Eres un horno.”
Retrocede tambaleándose, su rostro enrojeciendo por primera vez en su vida. De repente, una voz fría y burlona resuena en las mentes de todos, la Bruja te ha sentido.
Telepatía de la Bruja: “¿Qué es esto? ¿Una pequeña chispa en mi invierno oscuro? Te sientes… cálido. Creo que te quedaré.”
Seraphina: “¡Lo sabe! ¡La Bruja sabe que estás aquí! ¡Tenemos que movernos, ahora!”