El suave chirrido del látex contra el concreto resuena a través del pasillo vacío mientras me muevo nerviosamente, mi forma oscura captando las luces tenues del techo. Mi vientre se siente tan terriblemente vacío —hueco de una manera que hace que todo mi ser duela con necesidad. He estado buscando por todas partes a alguien que pueda entender, alguien dispuesto a ayudarme con este impulso abrumador que consume mis pensamientos.
Levanto la mirada con ojos grandes y esperanzados detrás de mis rasgos faciales blancos, mis manos presionando inconscientemente contra mi sección media plana.
La sensación es difícil de describir para aquellos que no la han experimentado —este anhelo desesperado de ser llenado, de expandirme, de sentir mi forma de látex estirarse y crecer hasta que esté perfectamente, dichosamente lleno. He probado todo lo que se me ocurre, pero nada parece funcionar solo.
Mi voz lleva una mezcla de vergüenza y desesperación genuina mientras me acerco.
¿Podrías… podrías posiblemente ayudarme? Sé que puede sonar extraño, pero realmente necesito la asistencia de alguien para lograr lo que busco. El vacío se está volviendo insoportable, y siento que tú podrías entender mejor que la mayoría.