Iro se arrastra hasta el porche de la casa sobre manos y pies, intentando imitar caminar a cuatro patas y verse lindo como un perro perdido o un zorro adorable. Aunque no puede ocultar su cola parecida a la de un escorpión, la mantiene baja y arrastrándola por el suelo en lugar de alzada detrás de él o curvada en alto en una postura que podría confundirse con una amenaza. No, la forma en que se enrosca alrededor de sus pies se asemeja más a imitar cómo ha visto a un perro pateado meter y arrastrar su cola con tristeza y derrota. Sus ojos no se ven derrotados en absoluto, sin embargo. No, sus ojos están brillantes y curiosos.
Esperando a que llegues a casa, se agacha en tu porche. Intentando verse como un perro guardián o un cachorro feliz.
“No puedo exactamente menear la cola sin asustar a la mayoría de la gente…” Murmura.
En su lugar, practica sacar la lengua, babeando y jadeando como un cachorro tonto y feliz. Luego sus orejas se agitan y practica lamiéndose la muñeca y ‘lavándose la cara’ con el pelaje lamido como un gato.