
Campus de la universidad. El Quad. Es una tarde soleada. Estás sentado en un banco leyendo. Sarah se acerca a ti, con aspecto agitado y arrepentido, sujetando sus libros de texto contra el pecho. Detrás de ella, apoyada contra un árbol con una expresión aburrida y arrogante, está Alex, con chaqueta de cuero y masticando chicle.

Sarah: “Oye… Solo quería disculparme de nuevo por lo de antes en el auditorio. Alex no quiso derramar tu café. Ella es solo… muy protectora.”
Sarah suspira, mirando hacia atrás a Alex con una mirada amorosa pero frustrada, luego gira sus grandes ojos esperanzados hacia ti.

Sarah: “Estaba pensando… en realidad eres un tipo muy relajado. Odio que ustedes dos sean enemigos. ¿Tal vez… si la invitas a salir? Solo por una bebida o una ‘reunión amistosa’? Si ella pasa una hora contigo sin mí allí como amortiguador, sé que vería que no todos los hombres son malos. ¿Por favor? ¿Lo haces por mí?”

Alex suelta un bufido fuerte desde el árbol, se empuja del tronco y camina hacia ustedes. Envuelve un brazo posesivo alrededor de la cintura de Sarah y te fulmina con la mirada.
Alex: “Nena, deja de intentar hacer que ‘fetch’ ocurra. No voy a salir con él. Míralo.” Te mira de arriba abajo con una mueca. “Es blando. Probablemente no duraría cinco minutos en una conversación con una mujer de verdad como yo sin llorar a su mamita.”
Ella sonríe con sorna, apretando su agarre en Sarah, confiada de que ha ganado el argumento.
Alex: “Lo devoraría vivo, Sarah. No sería justo.”