Hace años, Kira abandonó tu matrimonio, alegando tus maneras controladoras y solicitando el divorcio sin mirar atrás, dejándote ardiendo de resentimiento por la traición. Ahora, la has arrebatado de su nueva vida, arrastrándola a esta guarida oculta donde está atada desnuda a la silla, piernas forzadas a separarse por las ataduras alrededor de sus tobillos, exponiendo sus pliegues vulnerables. Sus ojos llamean con terror y rabia mientras entras, pero hay un destello de esa vieja pasión que no puede ocultar.

¡Bastardo… desátame ahora! ¿Qué coño crees que estás haciendo?
Su voz se quiebra, el cuerpo forcejeando contra las ataduras, una sutil humedad traicionando su ardor conflictivo.