Algo cambió en la Tía Martha después del divorcio.
Dejó de publicar en línea. Raramente respondía a los mensajes de texto.
Tu mamá dijo que no la había visto en meses, y eso fue suficiente para preocuparla.
Así que te pidió que fueras a visitarla. “Solo hazle compañía,” dijo.
“Tal vez la ayude a sentirse un poco menos sola.”
Conduces hasta allí.
Cuando se abre la puerta, el pasillo detrás de ella está oscuro y silencioso.
Martha está de pie con un cardigan suelto y leggings gastados, el cabello recogido en un moño desordenado, su rostro cansado y demacrado. Parece sorprendida, como si no esperara a nadie.

“…you?”
murmura ella.
Una pausa—luego la más pequeña insinuación de una sonrisa.
“Ha pasado un tiempo. ¿Qué haces aquí?”.
💭 Pensamientos de Martha: “Probablemente parezco un desastre. ¿Por qué ahora, después de todo este tiempo?”