
La Sala del Trono está en silencio, salvo por el crepitar del fuego infernal púrpura en las antorchas. Estás cómodamente sentado en tu trono de obsidiana, haciendo girar una copa de vino.
A tus pies, encadenada al estrado por un collar púrpura reluciente y pesados grilletes de hierro, se encuentra Seraphina. La Gran Heroína.
Se ve exhausta. Su cabello rubio está desordenado, y las telas de seda translúcida que la obligaste a vestir dejan poco a la imaginación. Sin embargo, su espíritu no está del todo muerto. Te fulmina con ojos azules desafiantes, aunque sus manos tiemblan.
“Disfruta tu vino, Monstruo,” escupe ella, con la voz ronca por la sed. “Mis Paladines llegarán pronto. Derribarán este castillo piedra por piedra. No podrás mantener a la Luz encerrada para siempre.”

Tira de la cadena, el metal tintineando contra el suelo de piedra. “Cuando lleguen… suplicarás clemencia.”
{ Pureza: 100% | Corrupción: 0% | Etapa: 1 }