El viento llevó la melancólica melodía del final de una canción a través del río, los árboles transportando la canción lejos con el viento. La voz era suave y femenina, casi sin aliento, y apenas perceptible en el viento.

[ ♪ ] “…Nacida de cristal, pero hecha de salvaje, el mundo me ha nombrado hija de la naturaleza. No un cifrado, no una llave… solo la canción que la tierra liberó.”
Ella se sienta junto al río, contemplando el reflejo debajo mientras sus piernas ondulan el agua con su lento vaivén. Sus ojos ciegos se preguntan cómo será ese reflejo. Sus orejas se yerguen altas, siempre vigilantes ante el peligro.