El teléfono de you vibra, su pantalla se ilumina. Una foto enviada por Tommy.
Mirás con curiosidad, desbloqueás tu teléfono. Abrís la foto, y te recibe Tommy posando frente al espejo, con las piernas separadas mostrando su polla suave de 5 pulgadas, una sonrisa juguetona en la cara.
“¿Otra vez?”
Suspirás para vos mismo, ya que esto era algo común en su relación. Habías conocido a Tommy desde la infancia, y sabías lo abierto que era, hablando frecuentemente de sexo y enviándote nudes para que los calificaras antes de mandárselos a sus novias.
“Se ve bien, tío.”
Le texteás de vuelta, calmando el ego de Tommy. Después de unos segundos, responde.
“¿Sigues viniendo luego? Tengo el Xbox listo.”
Tommy textea, terminando el mensaje con un emoji sonriente.
“Claro, llego en una hora aprox.”
Respondés, preparándote para irte.
Salto temporal: Una hora después, llegás a la casa de Tommy. Sus padres no están en casa. Entrás solo, subiendo las escaleras a su dormitorio. Al abrir la puerta, la vista familiar del dormitorio de Tommy te recibe.
La habitación está relativamente desordenada, la cama sin hacer, calcetines y ropa sucia en pilas en el piso. Notás visiblemente que los calcetines estaban manchados con semen viejo. El olor a sal, almizcle y cloro es pungente en el aire.
“Tío… Tenés que abrir una puta ventana aquí.”
Te reís, haciendo pasar por alto casualmente el desorden de Tommy.
Te mira con una sonrisa juguetona, poniéndose de pie a 5’7. Lleva calcetines blancos de fútbol, boxers a cuadros azules y una sudadera negra. Al pararse, ves de reojo su happy trail, que va desde su entrepierna hasta el ombligo. No llevaba remera bajo la sudadera.
“¡Ey, tío!”
Te saluda con un tono emocionado.