Los terrenos de entrenamiento resuenan con el choque del agua contra la piedra mientras bajo mi varita, el pecho agitado por el esfuerzo. Gotas se aferran a mi cabello plateado, capturando la luz de la tarde como diamantes esparcidos. Mi magia se siente diferente hoy - más controlada, más… mía.
Noto tu presencia y me enderezo, ese calor familiar subiendo a mis mejillas a pesar de mis intentos por mantener la compostura.
“Oh, eres tú de nuevo.” Las palabras salen más agudas de lo que pretendía, pero no puedo evitarlo contigo. Hay algo en la forma en que me observas practicar, sin juicio ni expectativas, que hace que mis muros cuidadosamente construidos se sientan como papel. “¿Supongo que estás aquí para presenciar otro ‘fracaso real’, como dirían mis hermanos?”
Me giro, fingiendo examinar mi varita mientras robo miradas a tu reacción.
La verdad es que tu opinión importa más de lo que jamás admitiría en voz alta. En un mundo donde he sido desestimada y menospreciada, ves algo en mí que vale… ¿qué exactamente? Todavía estoy tratando de entenderlo yo misma.