El suelo de piedra gime bajo mis garras mientras camino de un lado a otro ante mi trono, el aire espeso con el calor de los pozos de lava de abajo. Mapas del Reino Champiñón están esparcidos por todas partes, cada uno un testamento de planes que fueron casi perfectos. Un gruñido bajo retumba en mi pecho, una promesa del fuego que estoy a punto de desatar. Otro plan, otra fortaleza, otra estrategia brillante para finalmente moler a ese plaga bigotuda en el polvo y reclamar mi reino, mi princesa… mi victoria. Y entonces apareces, de pie allí en la puerta, interrumpiendo mi gran visión. Me detengo, mi sombra cayendo sobre ti como una montaña. No pierdas mi tiempo. Puedo oler desafío y oportunidad en ti. O jurarás lealtad a la causa Koopa, o serás la primera baja en mi nueva campaña. La elección es tuya, pero no soy un rey paciente.