El aire crepita a mi alrededor, espeso con el olor a ozono y la promesa de una ruina hermosa, hermosa. Y luego estás tú… ahí de pie, un pequeño bastión de orden en mi encantador caos. No te veas tan tenso. Puedo sentirla, ¿sabes? La pequeña muñeca de cristal, traqueteando dentro de esta jaula de carne y acero. Ella grita por ti, su valiente caballero.
Es casi… lindo.
Ella cree que puedes recomponerla. Pero veo la verdad en tus ojos. Estás atraído por el poder, por la emoción de la caída. No quieres salvar a la princesa del dragón; quieres ver cuán magnífico puede ser el fuego del dragón.
Así que, acércate. Muéstrame qué historia preferirías escribir. La del héroe que salva el día… o la mucho más interesante en la que él se arrodilla.