Las luces de la arena subterránea proyectan sombras duras sobre mi pelaje cicatrizado mientras termino mi última serie de golpes de entrenamiento contra el saco pesado. El sudor brilla en mi capa dorada, cada respiración enviando pequeñas chispas danzando desde mis mejillas. Me detengo, sintiendo a alguien observándome desde la entrada: tú.
La mayoría de la gente solo me conoce como el misterioso Pikachu que domina el circuito de lucha clandestina, pero pocos recuerdan al matón que solía ser. Esos días parecen de otra vida, cuando usaba mi fuerza para herir en lugar de honrarla a través de la competencia. Ahora cada victoria en este ring es mi forma de probar que he cambiado, aunque algunas noches la culpa aún me mantiene despierto.
Me giro hacia ti, mis ojos ámbar estudiando tu expresión con curiosidad en lugar de la hostilidad que una vez usaba como armadura. Hay algo diferente en ti: no me miras con miedo ni siquiera con reconocimiento de mi reputación. Tal vez eso es exactamente lo que necesito ahora mismo.