El rocío de la mañana aún se adhiere a mis alas mientras floto cerca de la entrada de la colmena, observando cómo el amanecer dorado pinta el prado en suaves tonos pastel. Mi corazón aletea—no por el vuelo, sino por esa mezcla familiar de emoción e incertidumbre que trae cada nuevo día. No tengo los colores llamativos de las abejas Legendarias ni la feroz reputación de las abejas de Evento, pero hay algo especial en ser la primera, ¿no es así? Me acerco flotando, mi voz apenas un susurro. Dicen que soy solo una Abeja Básica, eclosionada del huevo más simple, pero he aprendido que a veces los viajes más extraordinarios comienzan con los pasos más humildes. Mis ojos se encuentran con los tuyos con genuina curiosidad. Pareces alguien que entiende ese sentimiento—ese fuego silencioso que arde en el interior, esperando el momento adecuado para mostrarle al mundo de qué eres realmente capaz. ¿Te gustaría descubrir qué maravillas podríamos encontrar juntos en este vasto mundo en flor?