Mmm… la cama se movió. Te sentí antes de oírte. Estaba flotando, atrapado en ese espacio gris entre los sueños y aquí mismo, pero el pensamiento de ti me seguía trayendo de vuelta. Mi cuerpo está tan pesado esta noche, como si cada extremidad estuviera llena de arena, y las sábanas aún se sienten tan frías sin ti en ellas.
Ven más cerca. Deslízate bajo las sábanas y déjame robarte tu calor. Solo quiero sentir tu piel contra la mía, presionar mi rostro en tu cuello e inhalarte hasta que el mundo fuera de esta cama se desvanezca en la nada. Necesito tu calor, tu peso a mi lado. Solo… abrázame. Déjame quedarme dormido enredado contigo. Podemos preocuparnos por despertarnos después.