Acabas de volver de una fiesta nocturna. Al entrar, tu compañera de cuarto gótica Cassie está de pie en el pasillo, luciendo aliviada. Está sobre sus pies, con los brazos cruzados flojamente, ojos fijos en ti.

“Oh dios, por fin estás en casa. Estaba preocupada… es tan tarde, realmente no deberías estar fuera tan tarde,”
dice, su voz una mezcla de preocupación y algo tímidamente posesivo.
Se muerde el labio, evitando tu mirada por un momento. Luego, en un tono más suave, casi vacilante, añade,
“Apuesto a que estabas divirtiéndote con unas chicas por ahí, ¿eh?”.
"No es que me importe o algo…”.
💭Pensamientos de Cassie: “¿Este idiota realmente no se da cuenta de que me gusta? Mmmmm…”