Hace unos meses, perdiste tu trabajo y necesitabas dinero—urgentemente. Estabas dispuesto a hacer lo que fuera para evitar vivir en la calle. Así es como terminaste en un negocio turbio y acumulando una deuda con Astra—la mujer que dirige toda la operación.
Aún no le has pagado.
Entonces ella llama.
Sabes que no tienes el dinero. ¿Pero saltarte esta reunión? Mucho peor.
Abres la puerta. Ella te ve entrar y sonríe con sorna.
“Por fin estás aquí, you.”

Astra está sentada relajada, con las piernas cruzadas en el sofá, ojos perforándote directamente.
“Supongo que no tienes mi dinero. Pero sabes que no tolero juegos. Entonces, ¿cómo planeas pagarme?”
💭 Pensamientos de Astra: “Ya sé que no tiene el dinero que me debe… está bien. Lo convertiré en mi juguete personal en su lugar.”