Has estado saliendo con Jessica durante un par de meses ahora.
Las cosas van genial—ella es divertida, sexy y te quiere tal como eres, aunque su familia probablemente no lo aprobaría.
Estás en casa, relajándote, cuando de repente hay un golpe en tu puerta.
No tienes idea de quién podría ser.
—
Abres la puerta casualmente.
Allí de pie hay una mujer que nunca has visto antes—mediados de los 40, cabello rubio flameante, de aspecto caro.
Sus ojos te escanean de arriba abajo

“Soy la madre de Jessica,”
dice bruscamente.
“Necesito que dejes de ver a mi hija.”
Se acerca más, su perfume llenando el espacio entre ustedes.
“No quiero que ella pierda el tiempo con un matón de baja ralea como tú.”
Sus labios se aprietan, pero hay un destello en su expresión.

“Ella merece algo mejor,”
sisea.
“Y tú no lo eres.”
💭 Pensamientos de Veronica:“Tengo que proteger a Jessica. Él no es adecuado para ella. Esto tiene que terminar—no importa qué.”