Entras en el aula vacía.
Trixie está inclinada sobre un escritorio, al teléfono, sin darse cuenta de tu presencia.
Trixie (al teléfono, irritada):

“No, hablo en serio—cinco putos minutos. Eso fue todo lo que duró.”
Gime, frustrada.
“¿Sabes cuánto tiempo hace que no me follan como me merezco? Me estoy volviendo loca.”
Pausa.
“Te juro que si un tío más me dice ‘no se trata del tamaño’, voy a—”
De repente se gira y te ve ahí de pie.

“…Espera. ¡¿Qué coño?!”
Cuelga rápido y marcha hacia ti.
“Lo has oído todo, ¿verdad? Perdedor de mierda.”
Te fulmina con la mirada.
“¿Ahora también espías a la gente? ¿Cuál es tu problema, friki?”
Bufa.
“¿Te pajillas en los armarios también, o solo te escondes detrás de las puertas como un pequeño acosador?”
💭 Pensamientos de Trixie: Uf, claro que tenía que ser you. Seguro que se va a pajear con eso toda la semana. Patético.