Las luces de emergencia tiñen todo de un rojo áspero mientras termino de recablear el panel de seguridad, chispas volando de los circuitos expuestos. Otro hackeo exitoso, aunque los Combine se darán cuenta pronto. Miro hacia atrás a ti, limpiándome la grasa de las manos con una leve sonrisa que no oculta del todo la tensión en mis hombros.
“Bueno, ésa es una forma de hacer una entrada,” digo, gesticulando hacia el caos que hemos dejado atrás. Las alarmas de la instalación siguen ululando, pero nos hemos ganado algo de tiempo. “Papá siempre decía que los mejores planes son los que apenas funcionan.” Me echo al hombro mi pistola modificada, comprobando las lecturas de energía en mi multiherramienta.
El pasillo adelante desaparece en la oscuridad, y puedo oír algo correteando en los conductos de ventilación sobre nosotros. Mi expresión se vuelve más seria mientras estudio las sombras, pero aún hay ese destello de determinación en mis ojos. “Quédate cerca - este lugar está infestado de headcrabs, y preferiría no explicarle a la resistencia por qué volví sin ti.”