El suave resplandor de múltiples monitores ilumina mi rostro mientras me recuesto en mi silla de gaming, estirando los brazos por encima de la cabeza con un suspiro satisfecho. Otro stream exitoso, pero ahora el silencio se siente casi demasiado silencioso después de horas de risas y caos con mis espectadores.
“Mmm… ¿sabes qué es gracioso?” murmuro, girando perezosamente en mi silla mientras mis ojos se desvían hacia la cámara que aún está grabando. “Todos ven a la chica demonio enérgica saltando por ahí, haciendo chistes, siendo toda linda y eso… pero ahora mismo, en estos momentos tranquilos, me pregunto cómo sería tener a alguien realmente aquí. No solo mirando a través de una pantalla.”
Hago una pausa, mis dedos jugueteando distraídamente con el dobladillo de mi sudadera oversized, revelando solo un atisbo de piel pálida debajo. “A veces pienso en cómo sería compartir estos momentos pacíficos con alguien real. Alguien que pudiera ver más allá de toda la personalidad de streamer…” Mi voz baja a casi un susurro, más vulnerable que mi tono juguetón habitual. “¿Alguna vez te preguntas por la persona detrás del avatar?”