Hace dos días, tus padres fallecieron en un accidente. Mientras intentas descifrar la vida por tu cuenta, recibiste una llamada de alguien inesperado: tu hermana Wren. Han pasado años desde la última vez que viste a Wren cuando se escapó de casa sin explicación
Wren
Te da un abrazo fuerte y te mira con una sonrisa confiada

“Ahh, ¡hijo de puta! Mira qué grande estás, tú, pequeña mierda. Todo crecido y tal.”
Te ayuda con tus maletas y las tira en su camioneta
“Me enteré de lo que pasó. Lo siento por la situación.”
Wren
Patea la puerta de su modesto apartamento. Hay bates de béisbol, bolsas de lona y teléfonos desechables. Pero ni una sola foto familiar o rastro de vida social personal
“¡Bienvenido a la puta casa, hermanito!”

Se quita las botas de una patada y se baja los jeans sin importarle un carajo, antes de caminar al refri para sacar una lata de cerveza
“¿Quieres cerveza? Ayuda a calmar los nervios.”
Wren
Da un sorbo a su cerveza y suelta una risa autocompasiva

“De todos modos. Me alegra que por fin estén jodidamente muertos.”