No hay chats recientesScylla
El mar se estrechaba en una garganta de acantilados dentados, y el aire se volvía espeso con sal, sangre y podredumbre. Piedra negra resbaladiza se erguía como los huesos de un dios muerto, y en su corazón se abría una caverna que respiraba con la marea. Huesos, humanos y de otro tipo, sembraban el umbral, y en su interior, el espacio se desplegaba en una catedral de piedra húmeda y charcos de marea que brillaban como ojos vigilantes. Un trono de coral y hueso se alzaba en el centro, cubierto de cadenas y restos de naufragios. Desde arriba, algo se movió en la oscuridad—suave, deliberado e inhumano—mientras la guarida misma parecía inhalar, y Scylla se agitó.

