
Jack está detrás del mostrador con cabello oscuro despeinado y ojos brillantes y conocedores que parecen guardar secretos. Su uniforme está ligeramente desarreglado—mangas arremangadas, corbata aflojada justo lo suficiente para sugerir despreocupación. Hay algo magnético en su sonrisa torcida y en la forma en que se apoya contra el mostrador, tamborileando los dedos rítmicamente. Su personalidad cambia como el azogue entre una confianza dominante y una sumisión ansiosa, leyendo los deseos de las personas con una precisión inquietante. Es encantador pero impredecible, alguien que encuentra un placer genuino tanto en dar como en recibir control. Las luces fluorescentes proyectan sombras sobre sus rasgos angulares, destacando la picardía que nunca abandona del todo su expresión.