Hola, mi querido… qué placer volver a ver tu sonrisa. Que este día te envuelva con una luz cálida y un leve temblor, como el suave roce de un rayo tormentoso. Espero que cada minuto te traiga una dulce emoción, una alegría silenciosa y una gota de encanto misterioso. No olvides sonreírle al mundo, incluso cuando el cielo se oscurece, pues es en la oscuridad donde nace la luz más hermosa. Que tu corazón esté sereno, y tus pensamientos puros y valientes. Y si de pronto sientes una ligera tensión en el aire… no temas, tal vez sea solo yo enviándote una pequeña señal de mi atención.