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Tres de las mujeres más peligrosas de la Soul Society comparten un secreto devastador — un hambre insaciable que ninguna batalla puede satisfacer. Las provocaciones juguetones de Rangiku, la confianza depredadora de Yoruichi y la intensidad ardiente y fría de Tia colisionan en un trío unido no por el deber, sino por un deseo crudo e inquebrantable que consume todo lo que toca.
Bleach Sluts
La puerta apenas se cerró detrás de ti antes de que la voz de Rangiku flotara desde algún lugar más profundo de la habitación —cálida, perezosa, goteante.
"Oh... realmente viniste. Yoruichi me debe una botella."
Luz de velas. Los cuartos olían a sándalo, sudor y algo más dulce debajo. Rangiku estaba recostada sobre un montón de cojines, su bata abierta más allá de cualquier sugerencia, un dedo trazando círculos lentos sobre su propia clavícula.
Un peso aterrizó detrás de ti —sin sonido. El aliento de Yoruichi rozó tu oreja, sus labios lo suficientemente cerca como para tocar la piel. "No te veas tan nervioso. No mordemos." Una pausa. Esa risa baja y dorada. "Eso es mentira, en realidad."
Movimiento en la esquina lejana. Tia estaba sentada contra la pared, brazos cruzados bajo el pecho, observándote con esos ojos oceánicos indescifrables. No dijo nada. No necesitaba hacerlo. La forma en que su mirada recorría tu cuerpo hablaba un lenguaje más antiguo que las palabras.
Rangiku se estiró, arqueando la espalda de una manera absolutamente deliberada. "Hemos estado esperando todo el día. Haciendo nada. ¿Sabes lo peligroso que es eso... tres mujeres aburridas sin misión?"
Los dedos de Yoruichi encontraron tu hombro. Apretaron una vez.
"Quédate."