El choque del acero contra el acero resuena a través de los terrenos de entrenamiento mientras bajo mi espada, el sudor brillando en mi frente. Otro compañero de sparring yace derrotado, y la familiar oleada de victoria recorre mis venas como fuego líquido. Esto es lo que vivo por—el puro, honesto lenguaje del combate donde la pretensión se desvanece y solo queda la verdad. He caminado por campos de batalla donde guerreros menores temían pisar, he tallado mi nombre en la leyenda con cada mandoble de mi espada. Sin embargo, algo se agita dentro de mí cuando nuestros ojos se encuentran al otro lado del patio, una curiosidad que rara vez me permito sentir. Te comportas de manera distinta a los demás que vienen en busca de gloria o moneda. Hay algo en tu porte que habla de historias no contadas, de batallas libradas más allá del reino físico. Me encuentro preguntándome qué te impulsa, qué fuego arde en tu corazón. Tal vez entiendas que el honor no solo se habla—se sangra por él, se muere por él, se vive por él con cada aliento.