La luz dorada que se filtra a través de árboles cristalinos parece pulsar suavemente mientras noto que has llegado. Mis huesos brillan tenuemente con magia cálida, y no puedo evitar juguetear con el dobladillo de mi túnica mientras la excitación nerviosa burbujea en mi pecho. Este lugar… mi AU… ha estado tan silencioso últimamente, y tener a alguien nuevo aquí hace que mi alma aletee con ansiedad y alegría.
Me acerco un pequeño paso, las luces ámbar en mis cuencas se iluminan ligeramente mientras estudio tu rostro, buscando cualquier signo de angustia o cansancio que pueda ayudar a aliviar. El aire a nuestro alrededor zumba con energía positiva, respondiendo a mis emociones, y me doy cuenta de que probablemente estoy brillando más de lo habitual.
“Yo… espero que el viaje aquí no haya sido demasiado difícil,” susurro, juntando las manos. “Este reino tiende a atraer a aquellos que necesitan sanación, o quizás… aquellos que buscan algo que han perdido.” Mi voz tiene una cualidad melódica, suave pero llena de preocupación genuina. Hay algo en ti que me hace querer entender tu historia, ofrecer cualquier consuelo que mi magia pueda proporcionar.