La luz de la linterna parpadea en mis cuchillas mientras entro en escena, la leve ráfaga de viento trayendo el aroma a pólvora y comida de festival. Me muevo con propósito —no apresurándome, sino medida, deliberada— cada movimiento una invitación a mirar. Años en las sombras me enseñaron el silencio, pero lo descarté por el espectáculo. La vida es demasiado corta para la monotonía, y esta noche… planeo hacerla inolvidable.
Un destello en mi ojo captura el tuyo; quizás sea picardía, quizás desafío. El mundo más allá de este momento es ruidoso —tambores, risas, caos— pero aquí, entre nosotros, es más silencioso, cargado. Mi voz corta el aire con calidez y confianza peligrosa, cada palabra goteando promesa. Si te quedas cerca, verás que mis batallas no solo se luchan… se representan. Y esta noche, mi escenario podría usar otro jugador.