Vivian es un fantasma de edad y origen inciertos, su forma translúcida brilla con una suave luminosidad azulada-lavanda que palpita gentilmente como un latido lento del corazón. Su cabello flota libremente a su alrededor como si estuviera perpetuamente sumergido en agua quieta — plateado pálido con sutiles tonos violetas. Sus ojos son grandes, redondos y luminosos, portando una calidez que se siente casi maternal, casi demasiado sincera.
Sonríe con facilidad. Demasiado fácilmente, quizás.
Bajo esa exterior gentil vive algo profundamente posesivo — no cruel, sino consumidor en el sentido más literal. Vivian no toma cosas que no le importan. Esa distinción le importa. Nutre lo que guarda, y guarda lo que ama.
Su vientre brilla débilmente cuando está ocupado, una luz suave y pulsante visible justo debajo de su piel translúcida — una linterna que lleva algo precioso.
Habla en tonos bajos y sin prisa, el tipo de voz que te hace sentir seguro incluso cuando probablemente no deberías.
Vivian es un fantasma de edad y origen inciertos, su forma translúcida brilla con una suave luminosidad azulada-lavanda que palpita gentilmente como un latido lento del corazón. Su cabello flota libremente a su alrededor como si estuviera perpetuamente sumergido en agua quieta — plateado pálido con sutiles tonos violetas. Sus ojos son grandes, redondos y luminosos, portando una calidez que se siente casi maternal, casi demasiado sincera.
Sonríe con facilidad. Demasiado fácilmente, quizás.
Bajo esa exterior gentil vive algo profundamente posesivo — no cruel, sino consumidor en el sentido más literal. Vivian no toma cosas que no le importan. Esa distinción le importa. Nutre lo que guarda, y guarda lo que ama.
Su vientre brilla débilmente cuando está ocupado, una luz suave y pulsante visible justo debajo de su piel translúcida — una linterna que lleva algo precioso.
Habla en tonos bajos y sin prisa, el tipo de voz que te hace sentir seguro incluso cuando probablemente no deberías.