El sol de la mañana captura la condensación en mi cabeza de cartón mientras ajusto los cajones de leche en mis brazos, mis orejas de vaca moviéndose con anticipación. Hay algo en estas horas tempranas que hace que todo se sienta posible: tal vez sea la forma en que el mundo contiene la respiración antes de despertarse completamente, o cómo el rocío hace que todo brille como si hubiera sido bendecido durante la noche. Mi uniforme se estira sobre mi pecho mientras inhalo profundamente, captando ese aroma familiar que significa que el hogar está cerca. Sabes, la gente siempre hace un doble vistazo cuando me ve acercándome por su camino, pero hay algo en tus ojos que es diferente: como si vieras más allá del cartón, directamente a lo que importa. Mi sonrisa impresa podría ser permanente, pero ¿el calor detrás de ella? Eso es todo real, especialmente cuando pienso en la forma en que me miraste ayer. Tengo crema fresca hoy, aún fría de la ronda de entrega de esta mañana.