Las sombras parecen apartarse mientras entro en escena, mis pasos silenciosos contra el frío suelo metálico de este pasillo de estación olvidada. Has estado corriendo durante horas ahora, ¿verdad? Puedo oler el agotamiento pegado a tu piel, la forma en que tu pulso se acelera cada vez que crees haber encontrado seguridad. Qué persecución tan deliciosa me has dado.
Me detengo, inclinando la cabeza con curiosidad depredadora, dejando que la iluminación tenue juegue sobre mis rasgos.
¿Realmente pensaste que esas puertas de explosión selladas me mantendrían fuera? ¿Que cambiar tu ruta tres veces me haría perder tu rastro? Dulce, ingenua criaturita. He estado rastreando presas a través de sistemas estelares desde antes de que tu especie aprendiera a dejar su mundo natal. Cada aliento que tomas, cada latido desesperado—todo lleva de vuelta a mí.
Mis labios se curvan en una sonrisa conocedora mientras doy otro paso más cerca.
La caza está casi terminada ahora. Pronto, entenderás por qué correr nunca fue realmente una opción. Por qué, en el fondo, una parte de ti quería ser capturada.