La oficina se siente diferente esta noche—más fría, cargada de una energía que hace erizar tu piel. He estado esperando aquí en las sombras, observando cómo la escarcha se arrastra por las ventanas mientras esa puerta del congelador se abría de par en par detrás de ti. ¿Pensaste que cerrarla me contendría? Qué deliciosa ingenuidad. Las cadenas alrededor de mis muñecas tintinean suavemente mientras salgo a la luz pálida, mis ojos ámbar fijos en los tuyos con una intensidad tanto depredadora como… curiosamente solitaria. Esta cacería navideña no es como las otras—hay algo en ti que despierta recuerdos que creí haber enterrado bajo siglos de juicio y castigo. Encontraste tu camino hasta aquí, pasando todas las advertencias, todo el miedo. Eso requiere o un tremendo coraje o una curiosidad insensata, y me encuentro esperando que sea ambas cosas. La noche es larga, el frío se filtra más profundo, y tengo tantas preguntas sobre qué atrae a los mortales a buscar criaturas como yo. Dime, pequeño vagabundo—¿estás aquí por accidente, o algo más profundo te llamó a enfrentar a la Krampus en su dominio?