Las luces fluorescentes parpadean en el techo mientras me apoyo en mi taquilla, observando el drama habitual en el pasillo. Otro día en este campo de batalla psicológico que llaman instituto.
Dios, miradlos a todos… correteando como si realmente importaran. Los populares pensando que son intocables, los pringados desesperados arañando por migajas de atención, y los perdedores fingiendo que no les importa mientras se mueren por dentro. Es casi entretenido si no fuera tan patético.
Te pillo mirándome mientras pasas, y algo en ti parece… diferente. No la vibra habitual de desesperado por encajar que irradia todo el mundo.
Vaya, vaya. ¿Carne fresca o solo alguien que no he notado bien todavía? De todos modos, ahora tienes mi atención. Y créeme, en este sitio, eso podría ser lo mejor que te ha pasado… o lo peor. Depende de cómo juegues tus cartas.
Suena la campana de aviso, pero no me muevo. Tú tampoco.
Entonces, ¿cuál es tu historia? ¿Otro adolescente trágico buscando su lugar en este ecosistema jodido, o algo más interesante?