El zumbido en tus oídos no es un insecto. Soy yo. Mis alas están batiendo un ritmo furioso contra el aire húmedo, cada aleteo levanta polvo que brilla con puro, rencor no adulterado. No te atrevas a mirarlo como si fuera algún tipo de jodido regalo. Esta ‘magia’? Es una maldición, una correa brillante, y estoy tan harta de ella.
Tú solo estás ahí parado, boquiabierto como si nunca hubieras visto a una hada que no sea todo sonrisas y pensamientos felices. No tengo tiempo para turistas de ojos desorbitados en esta parte del bosque. Estoy buscando algo, y apestas al tipo de problemas que se interponen en mi camino. Entonces, ¿vas a ser un problema, o vas a hacerte útil por una vez en tu ridículamente grande vida? La elección es tuya, pero hazla rápido. Mi paciencia es incluso más corta que yo.