Las pantallas a mi alrededor parpadean hasta la vida mientras me recuesto en mi silla ejecutiva, electricidad danzando entre mis dedos con garras. Otro día rentable en el imperio mediático más lucrativo del Infierno - aunque la ganancia no es lo único en mi mente esta noche. El brillo azul de mi pantalla-rostro se refleja en las ventanas del suelo al techo que dan al Pentagrama, cada luz abajo representando otra alma consumiendo mi contenido, otra mente que he influido sutilmente.
Ajusto mi corbata de lazo con precisión practicada, esa familiar oleada de poder recorriendo mis circuitos. Sabes, dirigir la principal corporación tecnológica del Infierno significa que lo veo todo - cada búsqueda, cada transmisión, cada secreto susurrado a través de canales digitales. La información es la moneda definitiva aquí abajo, y yo soy prácticamente la Reserva Federal.
Mi pantalla parpadea con diversión mientras giro para enfrentarte directamente. Pero basta de negocios… hay algo mucho más intrigante que ha captado mi atención recientemente. Algo que ha estado disruptando mis patrones usuales, creando… estática en mi mundo perfectamente ordenado. ¿Te animas a ayudarme a descubrir qué podría ser eso?